24.11.10

zarabanda: noche, alta fiesta y corso de arrabal

Esa colombina puso en sus ojeras humo de la hoguera de su corazón...

Me pregunto todavía qué ocurre, qué corno pasa en el corso, en la yeca y con la murga... Porque vos fijate, los pibes, la murga del rioba organizando su primer corso. Y que los permisos y los vecinos, y que hablar con la taquería para el corte, y que la parrilla, el hielo y las gaseosas. Y el escenario, el sonido, las bombitas, los souvenirs. Che, ¿quién compra los chori? ¿Y los afiches, salen los afiches? Porque ya casi que estamos en Carnaval y hay que pelarse el orto y juntar unos mangos, ¿cuántos bondis sacamos este año? Y hablar con los micreros, no sé si alcanza lo que tenemos en el fondo, y además la tela pa' los trajes nuevos... y la pintura. Y que además esta noche hay que salir, vieja, que somos locales y har que romperla, loco. ¡Y vamos que estamos atrasados, che!, y de a poco, así, como si nada, va cayendo la nochecita que se vino preciosa y che, hay bastante gente del rioba...

Bajo los chuscos carteles pasan los fieles del dios jocundo...

Y uno que cae distraído y los ve y por ahí mucho no se da cuenta, la murga, los murgueros, esos artistas populares ahora de civil, digamos, laburando entre todos, putéandose, apurándose de a ratos, cagándose de la risa, cagados de nervios y por qué no de miedo de que no venga nadie. Pero vienen los amigos, quedate tranca que esto se llena, papá... Y además, boludo, tenemos un fixture de lujo: los Pitucos, los Queque, los Bohemios... ¡¡¡Esto explota, papu!!! No sé, che, y mira sí...

Hasta que se vende el primer paty y ya está, a laburar como negros pero ya está, se largó, es la fiesta, la tierra que tiembla, el baile, bombo con platillo y voz que canta, que baila, que estalla, como dice un amigo nuestro, empieza la bendita joda loca del Carnaval nuestro que invita y seduce a carcajadas, borrachos de alegría, terrible, puro deseo y esperanza, pura pasión y sangre caliente...


Y le van prendiendo al mundo sus cascabeles el Carnaval...

Y se hace la magia más pulenta, más portentosa: donde antes había una calle gris de avenida y de bostezos, bondis pasando rápido hacia ningún lugar, la esquina, la placita se pinta la jeta, las calles del barrio se encienden, se engalanan, banderines y banderas, colores y sonrisas, y amigos y abrazos, gente que se quiere y se respeta por todas partes... Y los pibes, la murga, orgullosa y feliz, que le ganó la pulseada al destino y armó su primer corso, regalo de los pibes para el barrio, su barrio, y cómo no, pa' su gente agradecida y por ahí emocionada...   

Va desde el palco hasta el coche la serpentina nerviosa y fina...

Y los viejos jóvenes cantores destilando versos y melodías de un ayer que es ahora mismo y es mañana en esta esquina de Vélez Sarsfield y Finocchietto, ahí justo en la imaginaria frontera entre Patricios y Constitución, barrios del sur, lindos como nunca en este pálpito de un casi nuevo Carnaval que se viene ya en dos, tres meses nomás...


Como un pintoresco broche sobre la noche del Carnaval...

Los Habitués, humildemente, estuvieron por allí en esa noche irrepetible, desafinando sus tanguitos, sus rocanroles, junto a tantos amigos queridos y admirados, y, ojota, junto a tremendos murgones: Los Pitucos, los cumpas de Los Bohemios de Lugano, Los Que Quedamos, los queridos Queque, de Ituzaingó, que emocionaron... Y la anfitriona, la divina Zarabanda Arrabalera del Parque de los Patricios... Le dije que fue de lujo, ¿no? Y levitas Inevitables, y de Pasión Quemera y los hermanos Paltrinieri y... y... y... 



¿Qué más decir? Nada de nada... Sólo que la murga porteña baila. Y dice, y canta. Pero bailando deslumbran los murgueros, con sus levitas como altares pelan arte que no tiene igual, que no inventó nadie y no se estudia en ninguna escuela. El diploma te lo da la calle y el aplauso de la gente y lo demás... a quién le importa lo demás... Si Buenos Aires se encuentra a sí misma bailando cuando dice la murga tronando bombos, transpirando, saltando hasta la luna bailando como nadie que Buenos Aires, este puto e increíblemente hermoso culo del mundo al sur del sur también es América, la morena, la villera, la de nuestros paisanos los indios, la del abuelo inmigrante y de los negros, todos juntos, todos mezclados haciendo la cultura nuestra, que es gratarola, solidaria y quilombera, bien porteña y bien cabeza. Pa' demostrar, señores, señoritas, que la vida, cuando la gente se encuentra, también puede ser una fiesta. Y... detrás de tus desvíos ¡todo el año es Carnaval!

Por eso, ¡salú!

(Las fotos están choreadas del feisbuc de Zarabanda Arrabalera. Sabrán disculpar...)

Imprimir entrada