2.10.09

se quede un ratito más, cantora...

¿Cuántas veces la escuchamos cantar? Seguro miles. Cuánto la amamos, cuántas zambas en su voz, cuántas chacareras. Cuántas veces nos habremos hinchado las pelotas... Uh, otra vez...

"¡Viva Tucumán, Colacho!", dejó grabado en la hermosísima Zamba a Monteros. "Menos uno", completó para siempre, para la vergüenza eterna de algún lamentable dictador. Y claro, como no quererla.

Y ahora que por ahí se está yendo nomás, la verdad, no quiero que se vaya.  

Cada cual con sus preferencias, con sus razones, musicales y de las otras, pero cómo canta la Negra. Y vuelvo a decir cómo no quererla a Mercedes, que ahora que la escucho, una vez más, pienso en algo así como la banda de sonido de mi vida nuestra, de mi vida que no es sólo mía, que es compartida.

Y pienso en todas las maravillosas músicas, en las maravillosas letras, poesías, que ella le puso nomás, como quien no quiere la cosa, la garganta y el corazón. En esta época de cantautores, que mire usted, más de uno podría dedicarse a componer si le gusta y dejar que otros canten sus canciones, saludamos a la intérprete, a la cantora, a la voz y a la manera de cantar, que es lo mismo que decir sentir, de esa señora cantora con todas las letras, las letras de su nombre: Mercedes Sosa.



(Mercedes acaba de sacar un disco acompañada, homenajeada, por los grossos más grossos de todos los grossos, los más lindos de todos, tanto que ni falta que hace nombrarlos. Pero sí voy a mencionar dos "curiosidades": Diego Torres, sí, Diego Torres, el hijo de Lolita, cantando la tremenda Zamba para olvidarte, y la versión junto a León del Himno de mi corazón, de Miguel Abuelo de la Nada. Chupate esa mandarina. De la hostia.)

Nada más. Un abrazo habitué, salute y gracias, Mercedes. Hasta mañana.

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