19.10.10

taller habitué de guitarra onlain

Sí, señores, señoritas, ha llegado el día. Verá, desde hace un tiempo veníamos rumiando distintas estrategias para lograr extender nuestra influencia rocanroltangomurguera por todos los rincones del orbe para, ambiciosos, tomar el control del mismo y decretar el Feriado Universal de Carnaval, en todos los países y más allá, de lunes a sábado, dejando el domingo pa' dormir la siesta, claro, y reponerse un poco de tanta jaranesca felicidá.

Pero para eso es preciso, para el desarrollo de uno, dos, muchos tangoymurga fueyserá, miles de habitués copando la parada y cantando tangos, murgas, cumbias, rocanroles (y la marchita, claro está) en las agradecidas esquinas de la patria toda, empezar por el principio.

Con esta idea en la cabeza, dijimos: ¿cómo hacemos para que miles, millones de muchachos y muchachas del ispa que tienen una, dos, muchas zanahorias en la oreja y kilos de polenta en el balero, gracias al desinteresado aporte de las usinas discográficas del Imperio, y la complicidad, desinteresada también, de la gran mayoría de los medios nacionales, se empiecen a parecer más a ellos mismos y a preocuparse por la música que se hace acá a la vuelta de la esquina? Es decir, a nosotros, que somos ellos, habitués de la música popular que se canta y se dice en los bares y en las esquinas.  


Así que vamos por partes. Primero es necesariamente necesario que los inter(e intra)pelados, es decir, los pibes, conozcan el repertorio de la vieja y modernísima cultura popular, y después, que aprendan a rascar una guitarra con algo de gracia. De nada.

Y acá enchufamos un paréntesis: hace rato que una cantante brasileña de la san puta viene poniendo en los libritos de sus discos las letras de las canciones, como hace casi todo el mundo, claro, pero también los acordes de guitarra, como no hace nadie, pero nadie. Y esto es importante, fíjese usted, porque uno, que apenas rasca un poco a la que te criaste, de repente tiene ante sí revelados los intrincados misterios de la construcción de acordes rarísimos y dificilísimos, amén de armonías poco menos que imposibles de descular en tiempo y forma (que si lo tenés que sacar de oreja podés tardar dos, tres años...). Hay que decir que a los Habitués poco les sirve tamaña delicadeza y generosidad, porque su formación apenas les permite disfrutar de los acordes de tres notas, pero como para tocar los tangos de Carlitos con eso alcanza... No importa, los Habitués, agradecidos, ya que, como decíamos antes, por algo se empieza.

Así que, en síntesis, hemos decidido aportar nuestro granito de arena a la causa nacional y popular, al viejo estilo de la  revista CantaRock y de la otra que no me acuerdo el nombre, con un modesto taller de guitarra onlain, en el que habremos de presentar el inefable repertorio habitué con letras y acordes para todo aquel que tenga ganas de canturrear aquellos temas que vienen haciendo furor en corsos y clubes de la General Paz para allá y para acá.

Habiendo dicho lo anterior, y presentado el taller, nos vamos al post siguiente. Chaucha.

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