11.4.11

gracias

Como todo el mundo sabe, la generosidá no es algo que abunde en esta piedrita navegante del espacio sideral. A los tipos generosos más bien se los subestima, y es regla que en general les vaya mal —por lo menos en los términos de los tipos que creen que han triunfado en alguna cosa y les va bien—.

Pero hete aquí (¡ja!) que todavía, por suerte y gracias a dios Momo, quedan ejemplares de aquella vieja guardia generosa y desinteresada, para el bien de la monada que habita la mencionada piedrita, que se les importa un pito el que dirán y suelen atenerse a las razones del corazón antes que a, dudosas, conveniencias.

Uno de ellos, don Juan Rosasco, amigo y compañero que porque sí, porque se le dio la soberana gana, nos regaló un cacho de la presentación de su disco para que los Habitués se den el gusto de tocar la murguita en la afamada, famosa, tan fama ella, Trastienda, esa ahí, la de Balcarce. Aquí los vemos curtiendo escenario:


Los Habitués, eternos y callejeros cronopios, no tienen más que palabras de agradecimiento y esperan haber cumplido, con nobleza y esmero, la tarea encomendada en tan generosa invitación.

Porque...
debe ser que la vida es un cantar... ¡Gracias, Juan! 


PD: ¡Y gracias, Jazi, por los daguerrotipos!

Imprimir entrada