24.1.11

... un bombo al plato

Y todo esto viene a cuento, la crónica anterior, porque quería insinuar que nuestro Querido y Gran Buenos Aires sí tiene, aunque parezca mentira, su folclore particular. Arrabalero y musical, cantor, bailarín y fiestero, impenitente, calentón y volador. Sí, señor; sí, señorita: además del tango que reverdece, la murga. Porteña, pa' más datos.

Porque la murga es un género (¿es un género?) que desde hace tiempo viene pisando fuerte y creciendo, pa' decir que Buenos Aires también es pasión y es alegría compartida, y que alejada de los flashes y de las cámaras la ciudad vive, respira, comparte, también combate... Y crea.

Retomando con esfuerzo una tradición, la de los festejos de Carnaval —las Carnestolendas, como le dicen algunos—, que tienen por lo menos ciento cincuenta años, seguro más, en el Río de la Plata, la ciudad hace arte. Popular y gratarola, para sí misma, pa' compartir nomás. Arte de la levita y la galera, los apliques, la pintura y el baile, único y feroz, violenta caricia como carcajadas de amor... Bailar. Con una cadencia lenta y pesada, grave y brillante, que a veces se enloquece y acelera, tronando, llamando, anunciando de lejos que llegó el murgón...

Porque bailando murga Buenos Aires se saca de encima la careta de la circunspección, la filosofía cruel y metafísica de la soledad, del desarraigo, pa' decir, en colores brillantes, chorreando sudor y risas, que algo de la América escondida late acá. Y cómo late, viejo...

Ciento y pico de murgas, treintiytantos corsos, veintemil murgueros-artistas... Algo está pasando, ¿no? Y a eso hay que sumarle todos los circuitos y corsos independientes, las murgas del Gran Buenos Aires que explotan, las murgas de uruguayos y a la uruguaya, las comparsas de candombe montevideano y las porteñas, las norteñas, jujeñas, bolivianas, los coros de Carnaval, los grupos de percusión... Sí, señores, el Carnaval crece, está cada vez mejor y más lindo, y encima devolvieron los feriados...

Los Habitués, como no podía ser de otra manera, orgullosamente se suman y aportan su granito de arena. Porque UN habitué en especial, nuestro idolatrado Aurelio Cynar —que en otros barrios se hace llamar Ariel Poggi, vaya uno a saber por qué—, junto a Juancito Brusse, se les dio por dar un puntapié fundamental, y sacar un libro. ¿Qué libro? Bombo al plato, una mirada al bombo de murga. Un homenaje al rey indiscutido, el corazón propiamente, del porteño Carnaval: el bombo con platillo.


¿Ustedes los escucharon tocar a Cynar y a Juancito? Bueno, si usted cree que tocar el bombo es cuestión de llevar el pulso nomás, de tocar en negras, o por qué no a las negras, y a lo bruto, es porque todavía, evidentemente no los escuchó. Así como tampoco escuchó tocar a Alejandrito Caraballo, por ejemplo, o a los cientos, miles de bombistas, hijos pródigos del gran Teté Aguirre, que le vienen haciendo honor y encontrándole sonidos al bombo desde hace rato.

Decía entonces que estos "músicos, murgueros, militantes enamorados de la murga, el folclore y la cultura popular de Buenos Aires y, por sobre todas las cosas, del bombo con platillo", en sus propias palabras, sacaron un libro. Y la cuestión es que el libro éste es... Vea, mire, para serle honestos, no sabemos muy bien qué cornos es. Quizás una investigación, un manual, quizás una recopilación, tal vez una... andá a saber. Pero va a encontrar allí partituras —en la página huev se puede bajar o imprimir casi todo el libro—, además de notaciones, ritmos, modos de usar el mazo y el plato, fotos de ejemplo para los cabezones como yo, etc. Todo muy didáctico y ameno, como le gusta a Momo, que ya era hora...

Así que si usté quiere adentrarse en el maravilloso universo del bombo con platillo, además de aconsejarle salir en una murga, claro, le diría que le pegue una pizpeada al broli, que no sólo no muerde, sino que le va a volar la capocha al tiempo que se convierte en un bombista consumado...

Éntrele nomás, y pida, con confianza, un bombo al plato. No se va a arrepentir, y va a quedar pipón; hágame caso.

¡Salú!

PD: Es menester mencionar también y ya que estamos, un antecedente, de los muchos y variados desde el gran Coco Romero para acá, directo: la Introducción a la percusión de murga porteña, también en formato de libro + cedé, de, otro grande, Zelmar Garín, editado por la Murga Escuela Sacate el Almidón en 2003. Otra joya pionera... ¡Al Carnaval no lo para nadie, vieja!

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