2.12.10

perlitas del once (2)

Y todo esto viene a cuento, la crónica anterior, porque hace unos días La Perla actual abrió sus puertas a un ciclo de recitales de aquellos enormes músicos pioneros. Así que si usté se arrima por ahí tenga la suerte de ver a Javier Martínez, por ejemplo, o a Ricardo Soulé, a Alejandro Medina o a Miguel Cantilo, entre otros...

Voy a hacer un paréntesis un poco mala onda: Para los Habitués, bardos callejeros... perdón, que son un bardo de callejeras costumbres, el lugar es medio cheto y frío y es caro, no tanto por el valor de la entrada, que ponele que la pagás igual pa' ver a estos tipos, pero en general te vacunan de lo lindo. Y este comentario quizás sobre, porque uno puede elegir tranquilamente no ir si no le gusta, pero resulta que de repente hay algo de esta música que, nos parece, se tiene que volver a escuchar, y estaría bien que muchos pibes que se dedican al rocanrol tengan la oportunidá de refrescarse un poco el marote y las patas en esas fuentes. Digo, teniendo en cuenta que al rocanrol de ahora, a nuestro humildísimo juicio, le viene faltando un cacho de imaginación, no estaría mal pegarle un repaso a aquellas poesías, a esos acordes que pelaban estos otros pibes hace cuarenta años... No sé, creo, hay algo de futuro ahí... En síntesis, estaría bueno que fuera más barato y vaya muuucha gente joven y de la otra, que bien lo vale.

Volviendo al tema, resulta que el sábado pasado cuatro habitués cuatro en la más rigurosa clandestinidad se apersonaron en la mencionada ex-pizzería para darse el gusto de ver y escuchar a uno de sus héroes más admirados. Y tan tranquilos que estaban cuando el tipo, el quía éste, Alejandro del Prado, mira pa' acá y dice: ¡ah, che! Están los pibes éstos, los Habitués..., ¿me hacen los coros? Para largar ahí nomás la murguita, la de Villa Real...

(relojeá: Alejandro del Prado, ¡Rodolfo García! en la tumbadora y el amigo Luciano...)
¿Qué quiere que le diga? Hacía rato que este galán maduro no soltaba una lágrima (y mire que nos han pasado cosas...). Casi casi como tocar el cielo con las manos...


Yo qué sé, evidentemente uno sigue siendo un pibe y se ve que todavía sueña... ¡Gracias, troesma! 
¡Salú a la cofradía!

Y van dos yapas, pa' darnos el gusto. Con los coros del lugar, la murguita del '81, de Del Prado y Jorge Boccanera (del disco Dejo Constancia, del '82); y Salud a la Cofradía, de Del Prado sobre una poesía de Raúl González Tuñón, en vivo en el año 1987:


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